Puedo acercar la luna a mi cara, agarrarla fuertemente,
si sonríe como tú
cuando desayunas y vuelves del viaje,
del resquicio de ilusión que nos queda.
En el último estallido emotivo
sentiste que
navegabas
entre la vigilia y la incontenible
marea de sensaciones que te abarca y te cubre.
Y te veo minutos después,
vagabundear por la calle
mirando al suelo,
-mitad viva mitad ilusión que dormita-
abrumada de imágenes inconexas y milimétricas;
y es entonces, cuando, desde la ventana de casa,
te veo cruzar el parque
y me veo reflejado en el cristal opaco
pensando en ti,
cuando realmente lo que veo
es una sombra de lo que soy.
Y volando, aturdido por tu ausencia,
veo en otros cuerpos, a través de mi ventana,
de mis utopías,
parábolas de una vida que no viviré.
Que no podré malear
a mi antojo.
Veo locos libres
dirigiéndose a la playa,
a por la primera bocanada de aire matutino.
La primera ola que quizá
traiga una botella transoceánica
un recuerdo, o un instante,
un halo –o hilo- de esperanza.
Y te veo, en la distancia,
al atisbar tu silueta en un charco gigantesco,
con tus áridas formas de caminar,
salvar el obstáculo abrupto
con tus edificables caderas que rizan la delicia de tu piel
que bañan la orilla de tu sed.
Inmune al deterioro de lunas y cráteres.
De hadas embriagadas por el cisma de tu cuello
Que pasean invisibles esnifando la letanía de tus pasos,
tal y como hago yo desde mi ventana
hasta que vuelves a casa a comer.




Noviembre 30, 2007 a las 2:41 pm
-Bravo
)
-se hace llevadera la inmersión en esta maraña de letras
-salí con vida
-deja sensaciones interesantes
-bien por ese carácter urbano
(…mira quien lo dice
-como sigas así te convertirás en el Montero canario
-sería interesantes trabajar ciertos aspectos del poema.
Un abrazo.
Noviembre 30, 2007 a las 5:53 pm
Suscribo lo que dice Maese Rayco y añado que me encanta ese “como si contara un pasaje de una historia”.
Coincido con R. Alzala en que se merece un poco de contención.
Nada más terminar de leer el poema me quedé pensando en que era precioso, como con luz, una luz que atraviesa un aburrido nubarrón y va poco a poco y con tímidez iluminando loas pequeñas “importancias” de nuestras vidas.
Noviembre 30, 2007 a las 10:13 pm
Gracias a los dos.
Guapoooooos!
y arriba esos cuehnnos!!!!!
tamañana