Puedo acercar la luna a mi cara, agarrarla fuertemente, 

si sonríe como tú

cuando desayunas y vuelves del viaje,

del resquicio de ilusión que nos queda.

En el último estallido emotivo

sentiste que

navegabas

entre la vigilia y la incontenible

marea de sensaciones que te abarca y te cubre.

Y te veo minutos después,

vagabundear por la calle

mirando al suelo,

-mitad viva mitad ilusión que dormita-

abrumada de imágenes inconexas y milimétricas;

y es entonces, cuando, desde la ventana de casa,

te veo cruzar el parque

y me veo reflejado en el cristal opaco

pensando en ti,

cuando realmente lo que veo

es una sombra de lo que soy.

Y volando, aturdido por tu ausencia,

veo en otros cuerpos, a través de mi ventana,

de mis utopías,

parábolas de una vida que no viviré.

Que no podré malear

a mi antojo.

Veo locos libres

dirigiéndose a la playa,

a por la primera bocanada de aire matutino.

La primera ola que quizá

traiga una botella transoceánica

un recuerdo, o un instante,

un halo –o hilo- de esperanza.

Y te veo, en la distancia,

al atisbar tu silueta en un charco gigantesco,

con tus áridas formas de caminar,

salvar el obstáculo abrupto

con tus edificables caderas que rizan la delicia de tu piel

que bañan la orilla de tu sed.

Inmune al deterioro de lunas y cráteres.

De hadas embriagadas por el cisma de tu cuello

Que pasean invisibles esnifando la letanía de tus pasos,

tal y como hago yo desde mi ventana

hasta que vuelves a casa a comer.

3 comentarios para “”

  1. R. Alzala Dice:

    -Bravo
    -se hace llevadera la inmersión en esta maraña de letras
    -salí con vida
    -deja sensaciones interesantes
    -bien por ese carácter urbano
    (…mira quien lo dice ;) )
    -como sigas así te convertirás en el Montero canario ;)
    -sería interesantes trabajar ciertos aspectos del poema.
    Un abrazo.

  2. Javier Dice:

    Suscribo lo que dice Maese Rayco y añado que me encanta ese “como si contara un pasaje de una historia”.

    Coincido con R. Alzala en que se merece un poco de contención.

    Nada más terminar de leer el poema me quedé pensando en que era precioso, como con luz, una luz que atraviesa un aburrido nubarrón y va poco a poco y con tímidez iluminando loas pequeñas “importancias” de nuestras vidas.

  3. engaenga Dice:

    Gracias a los dos. :) Guapoooooos!

    y arriba esos cuehnnos!!!!!

    tamañana

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