
Consciente
Al llegar a mi casa y precisamente en el momento de abrir la puerta, me vi salir. Intrigada, decidí seguirme. Colgaba de mi brazo una bolsa de papel, de esas comerciales con el asa dura. Bastante usada por cierto, hace tanto que no voy de compras que no la renuevo. Se apreciaba, por los pliegues, que dentro había un pequeño objeto de poco peso.
Doblé la calle y enfile por Bravo Murillo con una rapidez que me sorprendió. No se me notaba el cansancio de toda la mañana pateando la ciudad en busca de trabajo. Llamando a puertas y más puertas, para escuchar siempre la misma respuesta: Lo sentimos, su perfil no reúne las condiciones que necesitamos. Volvía tan agotada que no sé de donde salió esa energía.
Unos pasos por detrás me vi la espalda, mi delgadez empezaba a ser preocupante. Los tirantes de la camiseta verde que llevaba puesta, descubrían mis hombros huesudos. Ni siquiera los rígidos vaqueros ocultaban mis piernas famélicas. Tendría que hacer algo, no podía seguir así. ¿Cuánto se resiste con una comida diaria?
Al final de Bravo Murillo está la tienda de muebles que tanto me gusta, seguro que por mucha prisa que llevase también me paraba. Así fue. Una vez más observaba esos preciosos cuadros para la cocina de mis sueños. Tres cerámicas con pinturas de legumbres, tan realistas que incluso se huelen a través del cristal. Bajé la mirada al suelo para seguir caminando, cada día mis ilusiones estaban más lejos. Leer el resto de esta entrada »
Escrito por Trini
Escrito por javierhf 


