Tengo la impresión de que con el paso de los años los recuerdos y la memoria se hacen, cada vez, más volátiles. ¡Y al primer cigarro que enciendan a tu lado explotan!.
La historia familiar tiene algo de volatilidad. Cada miembro de la familia guarda de entre todo el pasado familiar, su pasado. Y será, así, sólo suyo. Nadie más lo recordará igual, es más, todos olvidarán hechos que el otro recuerda; todos recordarán un mismo acontecimiento con colores, olores y músicas distintas…¿A qué viene todo esto?…Recordando mi pasado, aparecieron fulminantes aquellas frases con las que se prometieron mi padres:
“Cuidaré de ti. Me ocuparé de amarte, cultivarme, y acoger en mi cuerpo tu carne y tu alma cada día”-dijo ella.
“Trabajaré por encima de las horas, sólo para que no te falte de nada, y completarnos en cuerpo y alma”-contestó él.
…En fin, nostalgias diurnas. Un saludo, me voy a trabajar.
Escrito por Javier Lobo 


