La sal
eleva la dulzura
del azúcar;
por eso, mi ciudad es dulce,
son dulces sus calles,
porque cerca está la costa
y cerca están las montañas.
Las ventanas, las puertas
de las casas de mi ciudad,
tienen azúcar y tienen sal,
aire de los barrancos
y aire del mar.
Escrito por Benita 


