Silencio.
Algo se estremece,
vibra, gime.
Nuevos colores,
una ventana abierta que refresca las mentes
drogadas de placer.
Silencio.
Sólo escucho mi latir
cuando el tuyo acaricia mis días.
El tiempo crece, se expande dentro de mi pecho.
Reconozco en el espejo cuerpos nuevos,
y ante mis ojos mudos, grito,
arrebato al silencio sus palabras,
acepto los segundos perdidos:
nunca volverán.
Y, de nuevo, el silencio,
la voz callada…
Aquella ventana se abre.
Escrito por javierhf 


