“Epílogo sin conclusión”, del poemario Edades Maduras

Abril 28, 2008

Silencio.

Algo se estremece,

vibra, gime.

Nuevos colores,

una ventana abierta que refresca las mentes

drogadas de placer.

Silencio.

Sólo escucho mi latir

cuando el tuyo acaricia mis días.

El tiempo crece, se expande dentro de mi pecho.

Reconozco en el espejo cuerpos nuevos,

y ante mis ojos mudos, grito,

arrebato al silencio sus palabras,

acepto los segundos perdidos:

nunca volverán.

Y, de nuevo, el silencio,

la voz callada…

Aquella ventana se abre.