Llegará el día ardiente, soleada primavera estéril,
y engullirá todo lo pretérito en su oscuro estómago.
La noche olvidará a sus hijos muertos
y la luna abortará sus senderos
en los recovecos carnosos y corpóreos de esta historia.
Llegará el día, y engullirá
en sus llamas el dolor punzante de las estrellas,
el ahogo negro de los corazones sin materia muerta,
y bajará inexorable del cielo la noche.
Y, entonces, otra vez, quizás me beses.
Y, entonces, quizás vuelva el aire a consumirse,
atómico, entre nosotros;
quizás reviva el fuego antes de que mueran todos nuestros impulsos…
Llegará el día…La mañana despierta triste; oigo latidos que se apagan…
Escrito por Javier Lobo 


