Poema I
El mar tranquilo.
Las olas suben,
las olas bajan;
la marea rítmica
la arena tibia
susurrada al andar;
la gente en el paseo
y, sobre la playa,
los sueños sin querer callar.
Rompe la marea
las olas sobre la arena,
con impulso de sol y de luna;
la orilla mojada,
la gente inquieta
la cálida arena bajo el sol,
y, la playa, sin sueños ya,
oye los gemidos
lanzados ahora por el mar.
Llega la noche,
la luna deja caer sus largos cabellos,
y bajo la yema de sus dedos
no quiere callar el mar.
Poema II
Los chiquillos de la Vieja
a la Peña van a saltar,
y los helados en la tarrina
esperarlos han de ha.
Poema III
Al mar,
las olas van y vienen,
se adentran
y vuelven hacia atrás.
El sol calienta
los sueños sobre la playa,
las rocas se desnudan en la marea
y a la espera de la luna
sólo hay besos
entre el sol, la arena y el mar.




Junio 2, 2008 a las 8:51 pm |
En general, me gustan los tres. Dejan una sensación cristalina, ligera, serena y no pesan. Al mismo tiempo hay versos que me sorprenden, no termino de entenderlos, pero creo, como dijo en una ocasión el poeta, que en ocasiones las palabras se unen sin saber por qué, como si fuera un misterio. Del poema I me parecen algo especial los últimos seis versos. El poema II, es muy cariñoso y fresco, me recuerdan los poemas para niños. Del poema III destaco, por su fuerza y ritmo los cuatro primeros versos.