
A su paso las botellas de agua quedaban vacías. Cuando se encontraba a su lado sentía un irrefrenable deseo de beber. Apenas andaba cien metros y necesitaba entrar en un estanco o en un bar y bebía y bebía. La sed era tal que no podía siquiera articular palabra.
El día que la besó por primera vez ella se lo advirtió: “si besas a una sirena besarás el mar”.
Él la tomó de la cintura y bebió de su boca sin pensar las consecuencias.




Junio 4, 2008 a las 11:03 pm |
Me gusta mucho Maese. Ya te veo con un microlibrofotorelático. Me encanta la historia, la imagen del sediento por besar a una sirena, una mujer que de fatal te avisa de las consecuencias de algo que harás sin pensar.
Junio 5, 2008 a las 8:23 am |
Lindo relato marino. Cuando la mar viene…
Junio 5, 2008 a las 9:41 am |
Felicidades R.
muy bueno el microrelato