Qué fácil sería la tierra
si en todas las puertas
plantaramos flores.
Yo, en la mía, plantaría
flores de mundo,
y flores de pensamiento.
¿Y, tú, puerta contigua a la mía,
qué flores plantarías?
Yo, princesa de otros tiempos,
plantaría flores de sueños y dragos de vientos,
tulipanes, rosas de todos los versos,
orquídeas, y sencillas flores de campanas amarillas.
Yo, como animal de peluche,
plantaría girasoles de tela
con sonrisas bordadas
que nunca se marchitaran,
sembraría plantas carnívoras
comedoras de tristezas
que se regaran con carcajadas
y que crecieran al ver
gente enamorada.
Yo, como pescador,
plantaría un jardín de corales,
placton y un camino de lirios acuáticos
hacia una corona de nenúfares
para atraer alguan sirena despistada.
Yo, como pirata barbado,
plantaría malecones tostados
y de piel aceitunada y criolla y bahías de arena y senos
y cuerpos cálidos; también una hamaca, cocoteros,
papayeros y palmeras datileras, y no pediría
sino escuchar la canción del mar
y sus susurros mientras me picotea
la oreja con besos diminutos.
Escrito por Benita
Escrito por Benita 


