Y si no puedes hacer tu vida como la quieres,
en esto esfuérzate al menos
cuanto puedas: no la envilezcas
en el contacto excesivo con la gente,
en demasiados trajines y conversaciones.
No la envilezcas llevándola,
trayéndola a menudo y exponiéndola
a la torpeza cotidiana
de las compañías y las relaciones,
hasta que llegue a ser pesada como una extraña
Para el colega de Román que nos presentó en el Guincho y que no recuerdo su nombre pero al que, cariñosamente, llamé Cavafis
Escrito por R. Alzala 
Escrito por R. Alzala 


