No quiso creerla cuando dijo: “soy argentina”. Él meneó de izquierda a derecha la cabeza y contestó: “no sabes bailar tango, no tienes acento argentino, no te gusta el fútbol ni la poesía…tú no eres argentina”. Al poco reflexionó y se dió cuenta que no sabía bailar flamenco, ni le gustaban los toros, ni el jamón ibérico, ni la paella y que, a diferencia de la selección de fútbol, él si pasaba de cuartos.
Escrito por R. Alzala 


