Amor, recojámonos de las cosas;
volvamos, desnudos los dos,
a la inocencia de los árboles,
al remanso aquel de tus veintidós
y mis diecisiete
con nuestros veintisiete años de amor.
Amor, volvamos a los pétalos abiertos
en lo alto del rosal, qué es tan largo ya el camino
y tan corto ya el tiempo que espera
que yo me muero en los tiempos sin rosas.
Amor, recógeme en el agua
de tus ojos, que tengo mucho frío
en las cosas sin rosas.
Olvidémonos, amor, de los huesos,
que para andar yo sólo quiero
beber tu agua de rosas.
Escrito por Benita 


