Amor, recojámonos de las cosas;
volvamos, desnudos los dos,
a la inocencia de los árboles,
al remanso aquel de tus veintidós
y mis diecisiete
con nuestros veintisiete años de amor.
Amor, volvamos a los pétalos abiertos
en lo alto del rosal, qué es tan largo ya el camino
y tan corto ya el tiempo que espera
que yo me muero en los tiempos sin rosas.
Amor, recógeme en el agua
de tus ojos, que tengo mucho frío
en las cosas sin rosas.
Olvidémonos, amor, de los huesos,
que para andar yo sólo quiero
beber tu agua de rosas.




Junio 29, 2008 a las 1:23 am |
Me encanta Beni.
¿Es reciente?
Junio 29, 2008 a las 1:29 am |
Sí, de esta semana. A veces, cosas que forman parte de la vida nos quitan la vida, en mi caso el trabajo es una cosa sin rosas que me arrastra y hace que el tiempo se pase rápido quitándome rosas en mi tiempo libre.
Junio 29, 2008 a las 2:31 pm |
Es un poema inmenso Beni. Felicidades.
un abrazo
Junio 29, 2008 a las 6:40 pm |
Precioso Beni.
Junio 30, 2008 a las 5:51 pm |
Le otorgo el premio Antonio Colinas-Nueve Puertas
Un abrazo.
Junio 30, 2008 a las 7:31 pm |
Muchas gracias a todos por los comentarios, y también gracias por el “premio”; aquí, continuamente consultando en el google, cuando no son palabras, son nombres de autores, como el caso ahora de Antonio Colinas, y el caso de Pere Ginferre, cuyos poemas me llevan más de una vez al diccionario.
Abrazos.