Mi almohada y mi sábana
son las alas
en mis días de avestruz.
Mi almohada y mi sábana
son las alas
en mis días de avestruz.
Esta entrada fue publicada el a las Jueves 10 de Julio de 2008 y está archivada bajo las categorías Escritores canarios, Letras canarias. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.
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Julio 11, 2008 a las 7:27 pm |
Perfecto.
Julio 11, 2008 a las 9:41 pm |
¡Beni! ¡Por un momento pensé que se trataba de un poema de Rayco!
Me gusta, me gusta mucho.
Julio 15, 2008 a las 3:07 pm |
Escucho, últimamente, las hojas y flores que se desgarran y caen, rotundas, sobre la acera, o la carretera, con una impresión atómica. Por un segundo, seguramente mucho menos, me quedo parado, quieto, dejando correr las ondas que en mi piel
produce esa caída. Anoche volvió a suceder. Caminaba tranquilo y exhausto,
deseando el horizontal placer de mi cama cuando se desprendió una pequeña hoja…¡Crack!
Al llegar a mi cuarto, escondí mis cabeza bajo la almohada, apagué la luz como pude,
tanteando la pared y me quedé unos minutos así. Y todo era silencio. Aquella hoja segurmamente ya no seguiría allí; el viento se la habría llevado. Al cabo de un rato, cuando quizás ya me habría dormido, abrí los ojos, y para mi sorpresa, bajo la almohada toda se me aparecía desnudo. El armario, la pared blanca, la cama, las sábanas y la colcha sueca, los libros de poesía, los libros de novela y filosofía; todo se había desnudado. Los libros parecían algo pudorosos, mientras que el armario y toda mi ropa campaba a su anchas bajo la almohada; pasaban, charlaban, y se tumaban como si tomasen sol. Pero los más resueltos y pispiretos eran el candelabro y el buda de madera que corrían uno detrás del otro tirándose bolas de arena recién hechas.
Pasarían algunos minutos más, y tuve sed, así que salí de debajo de la almohada…pero de repente vi una ola que se me echaba encima y tuve que esconderme junto con un hombre rana avestruz bajo otra vez bajo la almohada…¿Qué raro, no?