Descifrar tu cuerpo perenne
después de Navidad
es tal ecuación aritmética,
tal misterio cuántico,
que no pienso resolverlo
hasta que metas tu lengua en mi boca.
Descifrar tu cuerpo perenne
después de Navidad
es tal ecuación aritmética,
tal misterio cuántico,
que no pienso resolverlo
hasta que metas tu lengua en mi boca.
Esta entrada fue publicada el a las Domingo 12 de Julio de 2009 y está archivada bajo las categorías Instantes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.
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Julio 12, 2009 a las 11:19 am |
Están multado por pajarear
y ahora que lo sabe
abrirá todas las jaulas.
Julio 13, 2009 a las 5:29 pm |
Si descifras toda la incógnita, la ecuación dejará de ser física y matemática convirtiéndose en fisiología humoral.
Julio 13, 2009 a las 5:51 pm |
Toda ecuación, y su ofrecimiento para ser resuelta, ¿no es, a fin de cuentas, el cebo de una trampa o una ecuación mayor que engulle a los incautos?
La fisiología humoral está bien, como un buen entrecot, una chuleta en su punto, un pescado fresco asado, un trozo de queso ahumado del hierro, o un curado de aroma fuerte acompoñado de vino tinto, o de un jerez. O, ¿por qué no?, como un buen cacho de labio, de hombro, un mordisco en la cabeza para despistar a la víctima y, entonces, caer con los dientes en el cuello…
La fisiología humoral está bien.
La solución de las incógnitas podría ser eso, lo que te llevas a la boca. Una magnitud variable según el tiempo que dura el sabor en la memoria gustativa de la lengua, el aroma en los recuerdos pituitarios.
La ecuación en sí misma, o la ciencia misma que la concibe podría ser la intución o la certeza de que las soluciones de las ecuaciones, el valor final de sus incógnitas está ahí, se sabe (o sabes, o sabemos) que existe…por eso mismo no la desvelas del todo, a lo sumo disfrutas de la carne de las soluciones parciales, integrando la carne, derivando miradas y gestos…
…y la sumatoria de las soluciones parciales no es la solcuión en sí, sino tan sólo una buena aproximación.
¿No se envían cohetes a la luna con estás “buenas aproximaciones?
Julio 13, 2009 a las 9:29 pm |
Buena reflexión… ¿Tú crees que los cohetes se basan en estas teorías matemáticas que relatas? ¡Uff!… si fueran las cinco de la mañana, te diría que dejaras de beber (o la menos acompañaras la bebida con “comida”) y que fueras a devorar un buen cacho de labio, lengua, muslo o similar, porque tus recuerdos pituitarios están creando un mar de variables fisiológicas humorales inciertas, y al final la solución va a llegar de tus propias manos…
Julio 15, 2009 a las 8:40 pm |
¡Chicos!, me han hecho reír. ¡Me encanta!