Inicio > Antipoesía > Advertencia al lector, de “Poema y antipoemas”, Nicanor Parra

Advertencia al lector, de “Poema y antipoemas”, Nicanor Parra

El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos:
Aunque le pese.
El lector tendrá que darse siempre por satisfecho.
Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado,
Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad
¿Respondió acaso de su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!
¡En qué forma descabellada!
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!

Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arco iris no aparece en él en ninguna parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra torcuato.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.

Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años,
Sus miembros se dispersaron sin dejar huella
Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.

Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
“¡Las risas de este libro son falsas!”, argumentarán mis detractores
“Sus lágrimas, ¡artificiales!”
“En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza”
“Se patalea como un niño de pecho”
“El autor se da a entender a estornudos”
Conforme: os invito a quemar vuestras naves,
Como los fenicios pretendo formarme mi propio alfabeto.
“¿A qué molestar al público entonces?”, se preguntarán los amigos lectores:
“Si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos,
¡Qué podrá esperarse de ellos!”
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.

Los pájaros de Aristófanes
Enterraban en sus propias cabezas
Los cadáveres de sus padres.
(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)
A mi modo de ver
Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de los señores lectores!

Anuncios
  1. jacobo1
    junio 9, 2009 en 11:22 pm

    Este hombre es original, me hace gracia. utiliza la paradoja. No es tonto.

  2. Benita
    junio 9, 2009 en 11:23 pm

    A mí sí me gustan los arco iris,
    tienen el rojo.
    Los arco iris que no me gustan
    son los que no tienen colores,
    que son a los que se refiere Nicanor.

  3. junio 9, 2009 en 11:33 pm

    Extractos de “La poesía de Nicanor Parra”, por Sonja Karsen:

    […]

    En “Cartas del poeta que duerme en
    una silla,” Parra dice: “Escriban como quieran / En el esti-
    lo que les parezca mejor/., ./En poesía se permite todo.”
    Huidobro también quiso que todo fuera posible en el poe-
    ma, pero él se refería únicamente a la imagen y al voca-
    bulario. El antipoeta, en cambio, es un hombre como
    todos y según Parra “los poetas bajaron del Olimpo” (“Ma-
    nifiesto”) y se inspiran en un lenguaje que transmite una
    experiencia auténtica viva. “Esta nueva libertad querrá,
    entonces, obrar en el mundo y no en la fantasía; querrá
    ser una fuerza recuperadora de la realidad en el poema;
    se pondrá al servicio de la relación abierta entre poesía y
    vida real, para que la vida misma—toda la vida—sea posible
    en la palabra.” 4

    […]

    […]

    Los orígenes de la antipoesía no han sido aún suficientemente estudiados. El propio Parra los ubica alrededor de 1938, época en que un grupo de escritores jóvenes contrapuso sus intentos poéticos
    al modo de escritura y experiencia del mundo impe-
    rante, el cual estaba abundantemente ejemplificado
    en la por entonces famosa Antología de poesía chi-
    lena nueva de Eduardo Anguita v Volodia Teitel-
    boim, pero que era representado, sobre todo, por los
    poemas de Residencio en la tierra de Pablo Neruda.
    Como señala Tomás Lago, convertido en exégeta de los
    jóvenes escritores, éstos no negaban la decisiva contri-
    bución que habían hecho los poetas entonces vigentes,
    pero, a la vez, no podían menos de contemplar con preo-
    cupación la dificultad comunicativa de su poesía, su
    separación del público, que ellos juzgaban absoluta, y
    sus amenazas contra la integridad del lenguaje

    […]

    […]
    Nicanor Parra considera las poesías que compuso entre
    1935 y 1936 como obra de juventud y no característica de
    su obra posterior. En esta colección se nota la influencia
    de García Larca “en el metro escogido, las elipsis verbales,
    las repeticiones, estribillos, etc.” 1 0 Cancionero fin nombre
    ofrece más bien una recopilación de aires, tonadas y cuecas
    que indican que Parra so ha inspirado en el cancionero
    popular chileno como lo muestran los versos siguientes:
    “Por la orilla de la quinta / Su voz se pierde,/ Se aleja te-
    jiendo cintas / de peces verdes” (“La espuela perdida”).

    […]
    Parra admite que los orígenes de la antipoesía pueden encontrarse en la actitud compartida por la generación del ’38 hacia la literatura. Fue entonces cuando él afirmaba la necesidad de una poesía que se inspirara más en la vida. Insistió además que la antipoesía tratara de los problemas comunes a todos los hombres y que reflejara en su vocabulario una realidad social.
    […]

    […]

    Como resultado de estas in-
    fluencias múltiples y desilusionado de la poesía lírica,
    Parra forjó su propia doctrina en Poemas y antipoemas14
    que publicó en 1954. Entre esta colección y Cancionero
    sin nombre medían diecisiete años e indica que no era fácil
    el camino para llegar a la antipoesía.

    […]
    tigos de las transformaciones y modificaciones por
    las que pasó la antípoesía entre 1938 y 1954. La primera
    sección pudiera considerarse como post-modernista y
    neo-romántica.

    […]
    la segunda sección es más bien expresionista y sus composiciones se caracterizan por cierta amargura y desilusión con la vida cotidiana visible en “Autoretrato”. El poeta se describe como profesor “en un liceo oscuro” que ha “perdido la voz haciendo clases” porque hace “cuarenta horas semanales”:

    “Y todo ¡para qué!
    Para ganar un pan imperdonable
    Duro como la cara del burgués
    Y con olor y sabor a sangre”
    […]

    […]

    Es en la tercera parte de esta colección en que encontramos los antipoemas que rompieron el molde de la poesía de habla española y afectaron el rumbo de la poesía hispana

    […]

    Parra proclama su independencia
    artística y previene al lector que efectuará cambios drásti-
    cos en el vocabulario de la poesía si fuera necesario para
    lograr una mejor comunicación entre el lector y el poeta.
    Ha reemplazado la sentimentalidad lírica por las cosas
    materiales de la vida y palabras como “arco iris” y “dolor”
    ya no aparecen “en ninguna parte.” Afirma que “En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza”

    […]

    […]
    “Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia”, o sea la poesía.
    Según Parra el mundo es antagónico al hombre y lo
    lleva a su propia destrucción. Algo de esto se expresa en
    “Los vicios del mundo moderno”:
    Los industriales modernos sufren a veces el efecto de la
    atmósfera envenenada,
    Junto a las máquinas de tejer suelen caer enfermos del
    espantoso mal del sueño
    Que los transforma a la larga en unas especies de ángeles

    […]

    Para Parra: “La función del artista consiste en expresar
    rigurosamente sus experiencias personales sin comentarios
    de ninguna especie. . .La función del idioma es. . .la de
    un simple vehículo y la materia con que opero la encuentro
    en la vida diaria.”

    […]

    Según la definición del mismo poeta:
    la antipoesía es una lucha libre con los elementos, el antipoeta se concede a sí mismo el derecho a decirlo todo, sin cuidarse para nada de las posibles consecuencias prácticas que puedan acarrearle sus formulaciones teóricas. Resultado: el antipoeta es declarado persona non grata…esa es precisamente la finalidad última del antipoeta, hacer saltar a papirotazos los cimientos apostillados de las instituciones caducas y anquilosadas.

    […]
    En “Versos de salón” (1962) ….se cristaliza aún más la técnica antipoética que el poeta estaba elaborando en “Poemas y antipoemas”…ha destruido su supuesta posición privilegiada para identificarse con sus semejantes en una sociedad que hace todo lo necesario por suprimir la libertad del individuo. El antipoeta representa pues una amenaza para el orden social establecido
    […]

    (nota mía: en lo anterio radica, a mi parecer, el riesgo (uno de tantos) de que la antipoesía se banalice y no se trabaje como lo que es: Anti-poesía)

    […]

    “El poeta no cumple su palabra
    si no cambia el nombre a algunas cosas”
    […]

    […]

    no se trata de cambiar
    los nombres para crear otra realidad más o menos abstracta,
    sino de rehacer esa realidad. Su poesía, como pocas, es
    poesía hablada, es poesía que nos revela la vida del poeta.
    Su mensaje penetra más, porque se escribe como si fuera
    prosa. Hay una marcada tendencia de imitar la autobio-
    grafía, la enumeración caótica y su juxtaposición de non
    sequiturs colocados con intención, el documental cinema-
    tográfico y el reportaje periodístico….

    “Rusos lanzan objetos a la luna.
    Escasean el pan y los remedios.
    Llegan más automóviles de lujo.
    Los estudiantes salen a la calle
    Pero son masacrados como perros”

    […]

    […]
    De suma importancia para explicar el ideario de Parra
    es el poema “Manifiesto” que forma parte de Otros poe-
    mas…Esta composición que viene a ser una especie de trilogía con “Advertencias al lector” y “Cambios de nombre” le sirve al poeta para enunciar el valor literario y político que tiene el antipoeta. Denuncia lo que ha sido la poesía y proclama un programa de renovación poética…

    “Contra la poesía de las nubes
    Nosotros oponemos
    La poesía de la tierra firme

    Contra la poesía de salón
    La poesía de la plaza pública
    La poesía de protesta social.”

    Este concepto se opone a la noción de la minoría selecta de que la poesía es una forma cerrada que requiere un vocabulario distinto porque el poeta también es un ser privilegiado. Sostiene Parra lo contrario:

    “Que el poeta no es un alquimista
    El poeta es un hombre como todos
    Un albañil que construye su muro:
    Un constructor de puertas y ventanas.

    Nosotros conversamos
    En el lenguaje de todos los días
    No creemos en signos cabalísticos.”

    […]

    […]
    La obra más reciente de Parra…artefactos…la palabra reducida a su más mínima expresión a la manera del slogan: “USA/donde la libertad es una estatua”…la poesía llega a ser eficacia verbal pura.

    […]

    nota mía dos: …de “Artefactos” (1972) hablaremos otro día.

    P.D: creo Maese que estos extractos extraen ideas y material reflexivo para, probablemente, la nueva deriva o el nuevo camino de la antipoesía…O no 😉

  4. R. Alzala
    junio 9, 2009 en 11:42 pm

    Por suerte en su momento ya me lei gran parte de lo que expones. Y por suerte también lo olvidé 😉
    Un abrazo.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: