Lo inevitable

20070501201911-sombras

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Durante años veo como se cruzan. El proceso es siempre el mismo: no dicen nada, se miran, brillan los ojos, una leve sonrisa y aminoran el paso. Detienen el tiempo, yo lo sé.

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Por contra ellas llevan años juntas, son dos de mis favoritas, hacen muy buena pareja y son tan especiales que adquieren aspecto propio. Ellas no son de ésas que simplemente representan con precisión fotográfica el cuerpo opaco al que pertenecen. Ellas tienen personalidad.


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Recuerdo la primera vez que se vieron, pensarlo hace que mis preocupaciones desaparezcan bajo las briznas de una luz sedienta. Fue hace años, como cada domingo a medio día, ella volvía de la iglesia, él andaba en dirección contraria. Se miraron, no sé en qué consiste la matemática del proceso, ya que no soy tan especial como ellas. Una comenzó a proyectar chinescas, la otra esbozó una sonrisa y danzó sólo para ella. Al poco ambas bailaron, se acercaron, se acariciaron y desde ese instante prometieron habitarse.

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En ocasiones hablan de ellos, de los sueños rotos y de cuerpos ajados, del trajín cotidiano de días a fuego lento. Luego ellas se abrazan y continúan su camino.

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Cada vez los encuentros son más frecuentes y hoy, triste, recibo la noticia de que ellos quedarán mañana en el parque. Se sentarán en uno de los bancos, darán de comer a las palomas, hablarán, se contarán y seguro que acordarán el verse nuevamente.

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Ellas prolongarán sus encuentros, se abrazarán, danzarán, hablarán de esa mascota que desean tener… Posiblemente elijan al gato del vecino.

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Que pase un gato junto a una de nosotras es de las sensaciones más placenteras que conozco. Es como si un cosquilleo se extendiese atravesando cada punto de nuestra silueta, primero el contorno, tras recorrerlo el impulso continúa hacia el interior dibujando círculos concéntricos. Sólo de pensarlo me estremezco.
Ellas se encuentran felices, ilusionadas, por mi parte no sé que será de mí. Al fin y al cabo: ¡qué voy a saber! Si sólo soy la sombra de un árbol de parque, al que talarán mañana.

El resto de sombras:

http://visionesdelaluna.blogspot.com/2009/07/verdad-inventada.html

http://momentosdelucesysombras.blogspot.com/2009/07/santo-dios-puntual-siempre-las-once.html

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  1. julio 13, 2009 en 2:32 pm

    Me encanta la foto y los textos. Interesantes experimentos.

  2. julio 13, 2009 en 4:46 pm

    Gatos circulantes que dan vueltas concéntricas, sombras que hablan y observan,
    encuentros furtivos en bancos de parques..
    ¿Qué se puede hacer si no esperar a ver como acaba?
    ¿Será trágico?
    Mejor no preguntar; continuaremos con las alucinaciones de este texto y rezaremos para que “lo inevitable” no sea talado.
    Bss.

  3. julio 14, 2009 en 4:31 pm

    Muy bueno, sí señor, me gusta el juego y las imágenes que propones. “Que disfruten sombras de las caricias de gato”

    En los tres relatos reina el encuentro, me gusta.

    Un saludo.

  4. julio 15, 2009 en 3:08 am

    No sé qué esperas
    de esa historia
    que cuentas cada noche,
    si la alimentas con los mismos platos combinados.
    No sé qué quieres de tu cuerpo
    si no lo usas más que para
    sentarte, fumar, esperar,
    divagar y quejarte del pasado y del presente.
    Hablas de sexo como si de verdad lo quisieras,
    pero no sé si sabes lo que quieres.
    Siempre hablas de lo mismo
    y esta barra y este bar
    se casan de ti a estás hora de madrugada.
    Quizás te haga falta un amante
    y follar y que desaparezca él
    y que aprendas a arrancar tu cabeza
    y derramarte sobre el minutero
    y dejar que las horas consuman
    la sangre que te sobra…o que
    añadan la que te falta…
    quizás necesites derramarte de ti,
    de él, de mi, de ella y de toda
    esa mierda que llamas
    cariño, destino, y amor.
    Lo inevitable es que te besen
    los gusanos,
    que el tiempo practique
    sexo oral con tu calavera.
    Lo inevitable
    es ese María que rezas tu boca cada noche.
    Será por eso
    que me importa un bledo, querida,
    tu peso y el color de tus ojos,
    tus gustos y tus locuras;
    será por eso
    que prendí fuego a Ítaca hace tiempo,
    y a Roma,
    y ahorqué al mismísimo Nerón
    con las velas de mi nave.
    Será por eso
    que lo inevitable es esa tortura
    vestida de rojo
    que aparece, sin invitación y borracha,
    en todas las fiestas
    y que, por si fuera poco,
    exige dedicación, recuerdo
    y pleitesía,
    pagando tan sólo
    unos pocos y míseros centímetros de su entrepierna.

  5. R. Alzala
    julio 15, 2009 en 2:45 pm

    Gracias por el paso.
    ¡Cachorro! ¡cuánto tiempo!
    Tranquilo ya pasó, toma un hueso.
    PD: trágico o no ahí están, en el parque.

  6. Tristán
    julio 15, 2009 en 8:30 pm

    Veo “lobeznos” y eso sí puede ser trágico.
    Me agradó leerte después de tantos días.
    Gracias por el apunte de las bibliotecas. Lo tendré en cuenta para las casiones de necesidad.

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