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Un piano gritando en la noche

Disculpen, al oírles me sentí uno de ustedes. Recordé sueños y dolores al sentir su respiración agitada tras la puerta. Su música y la algarabía del ron me hablaban. El estremecimiento de un piano en una noche silenciosa es demoledor. Un piano gritando en la noche es un refugio magistral. Un recuerdo angosto donde pararme a vivir. Una vivencia pasada que ahora regresa.

Yo antes no era así; escribía notitas a mujeres que no lo entendían, me cuidaba la espalda menos de lo que debía, por eso recibí puñaladas de amigos que estuvieron conmigo borrachos y aprendí a tocar el piano. Vagué mucho, pero al final conseguí un buen trabajo, soy transportista de libros. Los quito de aquí, para venderlos allí. En cierta manera soy un repartidor. Bueno, ahora que parece que cogemos confianza, robo libros por una cantidad, para que otro tipo lo venda de segunda mano. Pero me va bien. Mira, aquí tengo uno… ¿quieres leer Parte de una historia de Aldecoa? Es un libro excelente. Pero claro, ahora te da igual. Estás en una fiesta. El alcohol nutre y gana el pulso a cualquier cosa. Solo quieres follar, ¿verdad? Te entiendo. Si estás ahí, haciendo el tonto es por ese motivo. Yo tampoco hubiera querido nada más. Pero pasa el tiempo y las cosas se equilibran. Te acabarás dando cuenta. Disfruta del momento, porque es cojonudo. Vive, siente el piano, baila agarrado a la chica o a la botella. Descojónate. Yo, al verles me emocioné y me toqué la oreja. El pendiente es el único resquicio que me recuerda lo que fui.

Espero que lo pasen bien ahí dentro. Vivo encima del bar de la esquina. Quedan invitados a mi casa. Sólo oí el piano y me dejé llevar hasta esta ventana desde donde los observo, junto al jardincito de la entrada. Ahí estoy escondido.

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  1. Marina
    julio 30, 2009 en 1:09 am

    Lo conseguiste, ahora no necesito traducción. Me encanta.

    Un besote poeta!

  2. JAVIERHF
    julio 30, 2009 en 1:00 pm

    Me gusta, me gusta. Del piano puliría algunas teclas, pero nada que no sea echar motas y quitar polvos.

    Eso sí, mi interpretación o por lo menos un eco de humor negro es que el que escribe está hasta los cojones de los pibes del bar y como se despisten y suban a su casa se llevan la del pulpo XDXD

    Un abrazo GRANDEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

  3. julio 31, 2009 en 7:25 pm

    Muy evocador.

  4. R. Alzala
    agosto 1, 2009 en 11:48 am

    ¡Versátil!
    Lo único -tal vez- revisaría el idiolecto. Por lo demás pienso que mueves bien la historia, cuentas lo que quieres contar y punto.

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