Un segundo de tiempo

Allí estaba, plácidamente quieta

sobre un colchón blanco,

con las sábanas fuera de la cama,

roncando levemente un zumbido postrero.

A la mañana siguiente había desaparecido.

Nunca más la volví a ver.

Siempre fue un ser inquieta.

Paleobotánica de firmes convicciones.

Buscadora incansable de los secretos del Tiempo.

Cada vez que encontraba un segundo,

lo atesoraba entre su patas frotándolo,

le quitaba el polvo y los sedimentos

casi con avaricia.

¿Dónde estará ahora? ¿A dónde se habrá ido?

¿Por qué habrá dejado atrás

este segundo valioso clavado en la pared,

debajo de sus alas?

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  1. agosto 17, 2009 en 7:15 pm

    Leo este poema casi al instante de llegar a mí el adiós de un ser querido de un amigo, y no puedo dejar de extrapolar este texto al momento que ahora se vive en esa familia.

    “Allí estaba, plácidamente quieta
    sobre un colchón blanco,
    con las sábanas fuera de la cama,
    roncando levemente un zumbido postrero.
    A la mañana (tarde) siguiente había desaparecido.
    …………
    ¿Dónde estará ahora? ¿A dónde se habrá ido?
    ¿Por qué habrá dejado atrás
    este segundo valioso clavado en la pared,
    debajo de sus alas?”

    Precioso javierhf. Un beso y abrazo R. Alzala.

  2. R. Alzala
    agosto 18, 2009 en 12:38 pm

    Bel-lo bro.

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