Desasosiego

Una alacena a medio vaciar

y en silencio.

La pose muda de una rebanada de pan blanco

mordida, sobre el pollo de la cocina.

El grito de ahogo de un brick de leche desnatada

y sin cerrar a las tres de la mañana.

Un instante de silencio enrarecido

desde dentro.

La voz de una playa ignota

que reververa dentro del cráneo,

las rocas rajando la arena en la orilla,

las espuma deborando la arena…

Esas palabras imaginarias, aún por llegar,

las claúsulas invisibles de ese contrato

escondido bajo la piel…

La ausencia absoluta de abrazos.

La presión de la ropa inútil.

de los propios ojos al abandonar sus cuencas,

de la mano rendida que firma su rendición,

de la lengua harta de tanta de comidas familiares a diario,

harta de callar lo que no quiere dormir.

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  1. R. Alzala
    agosto 23, 2009 en 12:11 pm

    Comienzo a leer y tras la evocación tengo la sensación de estar leyendo dos textos en uno.
    Hay masa sobre la que laburar, está en potencia de dar buenos panes.
    Abrazu.

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