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Dim Carcosa

lo miro con lupa

Mi querido hermano:
Lamento desaparecer sin previo aviso. Antes de proseguir con esta misiva te pido que no reveles el contenido de ésta la misma a nadie, ya que los hechos relatados provocarían la histeria en el seno familiar o peor, podrían implicarte en una situación que ahora mismo no termino de comprender. Me dirijo a ti porque confío en que sabrás hacer lo correcto.
He recorrido miles de kilómetros hasta encontrarme en esta tierra perdida. En este momento escribo desde una pequeña ciudad apartada del tiempo. La gente del lugar habla en un extraño dialecto, los días parecen eternas tardes que no terminan de convertirse en ocaso. A veces dudo de la realidad y pienso en la posibilidad de que se trate de un sueño. Precisamente un sueño me trajo a este lugar alejado de la mano de todo Dios conocido. Nunca revelé mis pesadillas, sabía que no podía hacerlo y en ellas debía encontrarse la clave. Ahora todo parece mostrarse con mayor claridad a pesar de la nube que, por momentos, habita en mi cabeza.


Como te decía todo empezó con las pesadillas. En aquella época aún no habías nacido.
Recuerdo que durante días una tormenta sumió la ciudad en una densa oscuridad. A veces la intensidad de los relámpagos era tal que cegaban los ojos de quienes contemplábamos el cielo. Fueron días extraños, ni los más ancianos recordaban un hecho metereológico similar. Durante la interminable tormenta comencé con los sueños. Al principio no los recordaba, despertaba en medio de agónicos gritos y embalsamado en un denso sudor. En ocasiones no quería dormir puesto que el tormento se repetía casi todas las noches.
Fue en medio de aquellos días cuando llegó.
A. Sturmatz se presentó en el astillero solicitando la presencia de nuestro abuelo. No había nada en él que inspirase normalidad. Desde su ropa anacrónica, hasta su inusual estatura. Su voz mecánica y ese extraño olor que siempre lo acompañaba. Olor a una época pasada.
Desde aquel instante comencé a recordar con pavor las imágenes de mi tormento. En ella visitaba una extraña ciudad en ruinas, cada sueño era diferente pero todos se desarrollaban en el mismo lugar. Poco a poco y en la vigilia iba conociendo aquella tierra sobrenatural. Pude conocer su fundación, en la prehistoria, hasta su destrucción en un tiempo indeterminado.
Todo esto que te cuento podría figurar como una anécdota pero, una tarde, escuché algo que me estremeció. Escuché cómo aquel extranjero con voz mecánica le hablaba a nuestro abuelo sobre volver a su ciudad: Carcosa. Carcosa ¿de qué me sonaba aquel nombre? Al rato lo supe… La ciudad de mis sueños… No podía tratarse de una casualidad. ¿Estaría ligado nuestro destino al de aquel desesperante lugar?
Cuando partió desaparecieron con él los días de tormenta y las pesadillas. Llegué a preguntar a nuestro abuelo sobre aquel extraño ser, él sólo comentaba que se trataba de negocios. A día de hoy no sé qué se traía entre manos, es un tema que en la familia siempre se trató con hermetismo.
Con los años fui olvidando todo aquello, en ocasiones pensaba que era irreal. Fue el mes pasado cuando comencé a rememorar, cuando volvieron los días de tormenta y con ellos las pesadillas. El resto ya lo conoces, sin despedirme puse rumbo a lo desconocido. No fue fácil encontrar la ciudad puesto que ya no figura en los mapas. Cuando llegué a Lunacy y pregunté a sus habitantes por Carcosa lo poco que me supe fue la aversión de aquella gente hacia dicho lugar. Advertían que me alejara.
Las pesadillas continuaban, incluso las imágenes me aturdían, estando despierto, sumergiéndome en un extraño estado de trance.
Poco pude averiguar, parecía que su historia había sido borrada de los libros. ¿Qué habría ocurrido? Aún no lo sé con certeza pero lo que sí te puedo asegurar es que visité sus ruinas. Todo se mostraba como en los sueños. La desolación me hacía temblar, hasta los árboles parecían haber nacido por error.
Cuando la noche comenzó a reclamar su reinado emprendí el camino de vuelta. Pero antes reconocí el cementerio, parecía que aquel lugar me llamaba por mi nombre. Me acerqué con cautela puesto que un paso en falso podría sepultarme en una de aquellas vetustas tumbas. Enseguida comprendí por qué tendría que estar allí. Una de las tumbas desplazada por el paso de los años y por las raíces de los árboles mostraban un nombre conocido: A. Sturmatz. Algo no del todo extraño si tanto su fecha de nacimiento como de defunción perteneciesen a otra época siglos atrás. También barajé la posibilidad de que se tratara de un familiar suyo, pero algo me decía que no, así que lo comprobé… Nadie dentro del ataúd.
Intentaré estar de vuelta lo antes posible. Confío en que sabrás hacer lo correcto tuyo:
M.C

Resto de carcosianos:

http://momentosdelucesysombras.blogspot.com/2009/08/tio-alberto.html

http://visionesdelaluna.blogspot.com/2009/08/solo-uno.html

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  1. JAVIERHF
    agosto 25, 2009 en 3:45 pm

    Maese, su evolución anduriña por la prosa me tiene más que intrigado. Tendré que publicarlo algún día “Relatos mortuorios desde el Puerto”, su libro recopilación de relatos.

    El texto me trae una ambiente futurista, algo robótico, una mezcla entre Blade y Faybel va al nuevo mundo. Veo puerto, quizás Isleta, jeje.

    Me falta una lectura más profunda para volar con la historia ahora mismo sólo pienso en lenguas y traducciones críticas, jeje). Pero me gusta lo que he percibido hasta ahora.

    Solamente (pero no por ello trivial) hago una corrección sobre el uso del adjetivo mismo en la siguiente frase:

    “Antes de proseguir con esta misiva te pido que no reveles el contenido de la misma a nadie”

    Se trata de una incorrección, de un error por el que muchos perdieron la vida en Mordor. Sauron solía evitarla. Decía que era peor que la locura de ¡Golum,Golum!

    Para mayores explicaciones, o para una profundización en dicha malignidad aquí van unos enlaces:

    http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltConsulta?lema=mismo

    http://elguardiandelaverdad.blogspot.com/2007/11/uso-correcto-del-adjetivo-mismo.html

    Smyegol dice que Amo puede escuchar un resume. Smyegol es bueno. Sí, sí. Buen Smyegol….
    el caso es que el resumen es que “mismo” es un adjetivo que no puede usarse como si fuera un pronombre. En ese caso, lo correcto es

    “Antes de proseguir con esta misiva te pido que no reveles el contenido de ésta a nadie”

    p, también, una reformulación “no reveles su contenido”

    Smyagol ni quiso consternar al Amo, pero teme por su vida.

    p.d: platésearguk largk publicarkgución deargul relatosurkgl 😉

    • R. Alzala
      agosto 26, 2009 en 11:05 am

      No va mal encaminado respecto a lo que ve.
      Gracias por la puntualización, siga con el estudio y la traducción de la lengua carcosiana 😉
      PD: hay una tumba en Carcosa con tu nombre, por listo 😉
      Abrazu.

  2. agosto 26, 2009 en 6:53 am

    ¡Menuda carta de “despedida”, menudas pesadillas y menudos personajes te has inventado!
    Tengo la sensación de que este Dim Carcosa es un cuento pendiente de concluir.
    Me gusta la idea de soñar “malos sueños” cuando las condiciones atmosféricas son desfavorables, pero creo que lo contrario sería muy original.
    Este ir y venir hacia la creación y la destrucción de Carcosa genera confusión del momento en el que te encuentras, aunque al rematar el texto con la tumba vacía de uno de los personajes, te hace pensar que es el propio narrador el que debe ocupar dicha tumba, de ahí las pesadillas y el recorrer la vida de atrás hacia delante y viceversa.
    Hay un frase que deberías repasar: “… y pregunté a sus habitantes por Carcosa lo poco que me supe fue la aversión”. Lo poco que ME supe… ¿lo has escrito así adrede por algún motivo?
    Por la PD previa de javierhf (y por otras cosas) interpreto que este carcosiano lugar tiene una lengua particular, ¿no?
    Intentaría continuar la historia, pero en lengua cristiana, salvo que exista una fórmula para descifrar la de Carcosa.

    PD: ¿Qué quiere decir M.C? ¿Por qué has llamado al pueblo Carcosa? ¿Qué simbolismo estableces con ello? ¿Y Lunacy?

    • R. Alzala
      agosto 26, 2009 en 11:33 am

      No vas mal encaminada en lo de “pendiente de concluir”. En el momento de transcribirlo tenía todo un universo en la cabeza, me centré en una pequeña parte y éste es el resultado. Puede que dé forma a la historia con pequeños relatos de este tipo, no lo sé todavía.
      Bien, es una carta confusa, de una mente confusa 😉
      Corregido, gracias.
      Lo de la lengua de Carcosa es un tema que no me corresponde ya que, como sabes, Carcosa no es invención mía sino de Bierce. Este texto es un pequeño homenaje a un relato suyo.Posteriormente varios escritores de la talla de Robert Chambers o Lovecraft, entre otros, hablaron de la mítica ciudad creando toda una mitología a su alrededor. Ahora comprendo la razón.
      Las siglas M.C significan lo primero que pensaste, sí, un pequeño detalle 😉
      Lunacy es otra de mis ciudades no-reales favoritas.
      Gracias por el paso y la aportación.

  3. agosto 26, 2009 en 10:21 am

    Lo primero que me surge es que no veo la relación que has hecho tú entre la foto propuesta para el trabajo y tu relato. Creo que a este relato le iría mejor otra foto y viceversa.
    Contrario a lo que supone Lunática, no creo que el protagonista sea el dueño de la tumba ya que en algún momento comparte tiempo y espacio con Sturmatz. Está claro que este regresa de la muerte, lo denota el extraño olor que lo acompaña y las tormentas que se generan en su presencia. A menos que sea el mismo personaje en otra vida pero eso ya sería rizar el rizo ya que del texto no se deduce.
    Creo que la historia debería continuar ya que se queda algo inconclusa ¿Qué sentido tenían los sueños? ¿Sólo llevarlo hasta ahí? ¿Y para qué? ¿Qué conclusión saca MC de su extraño viaje y de toda su vivencia? ¿Cuál es la relación entre Sturmatz y el abuelo?

    Saludos cordiales.

    • R. Alzala
      agosto 26, 2009 en 11:44 am

      En lo de la foto tienes razón, todo lo que se me ocurría parecía evidente así que decidí explorar un nuevo registro (sacrificando un poco el tema de la foto, aunque podría haberlo arreglado con facilidad, pero la historia me llevo por otra senda).
      Lo que lees es lo que es no más, tienes razón en la interpretación, de haber rizado el rizo mínimo deberían haber algunas pistas.
      El texto navega en constantes interrogantes, pero aún así cuenta una historia, quedan muchas preguntas en el aire para interpretación libre o una nueva serie de relatos como contaba a Lunática.
      Buenas preguntas.
      Un saludo.

  4. mariana
    junio 28, 2013 en 11:52 pm

    Quien es el autor de la foto? Saludos. Fermin

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