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Sobre “En la ciudad de la furia”, de Soda Stereo

La letra

Es una de las letras más duras, oscuras (góticas)[2] y profundas de Soda Stereo: un hombre joven (alado), sólo consigo mismo, volando de noche sobre los edificios, cayendo «como un ave de presa», unido «con la ciudad de la furia», en medio de muchos otros solitarios como él («yo soy parte de todos»), susceptibles, con sus caras marcadas por un «destino de furia».

El estribillo se refiere a la llegada del día y al descanso del hombre alado, cuando la ciudad de la furia lo deja dormir entre sus piernas (una imagen poderosamente sensual) y lo oculta en la niebla.

El autor incluye también elementos del mito de Ícaro cuando dice «con la luz del sol, se derriten mis alas», para indicar la debilidad del hombre alado durante el día. Cerati recurre nuevamente al mito en Tu cicatriz en mi («cocinarme lento como un ícaro en el sol») de 2002.[3]

La frase final del estribillo con la que se cierra la canción, cambia levemente en cada una de las dos oportunidades en que es cantada. Ambas frases están relacionadas entre si: los hombres alados (como Cerati, como Soda Stereo, como sus seguidores, como los jóvenes latinoamericanos que se preparaban para entrar a los años 90) extrañan la tierra, pero prefieren la noche.

La letra está construida con un estilo fragmentario, de tal modo que va desplazando constantemente el sujeto al que habla y sobre el que habla: a veces la ciudad, a veces la gente, a veces su igual, otro joven como él volando sobre la ciudad de la furia.

Lo que hicimos más tarde, al transformarla en una canción de Soda, fue escribir una letra tomando ideas de de personajes que yo dibujaba también de chico. Uno de ellos era Argos, especie de superhéroe medieval, una suerte de Ícaro terrestre, por así decirlo. La canción fue compuesta en otra época muy tremenda de la Argentina, en 1988, en plena hiperinflación y furia desatada, así que no resultó nada difícil escribir sobre una ciudad de la furia.[4]

Más allá de la letra del tema, la expresión «la ciudad de la furia» se volvió una frase común para denominar el malestar urbano en toda América Latina.[5

La música

El tema se inicia y está construido alrededor de un riff de guitarra que Cerati compuso cuando tenía 14 años.

El riff fundamental de “En la ciudad de la furia” debo haberlo hecho en la guitarra cuando tenía 13 o 14 años. Habrá sido para alguna ex novia…. Este aspecto lo tengo muy presente, aunque ya no sé de qué hablaba la canción original.[6]

La melodía está construida sobre dos secciones que se retroalimentan emocionalmente y un final suspendido que impide cerrar el tema. La primera sección, montada sobre una secuencia Mi menorSol mayorLa mayor, establece un denso y opresivo clima básico, que nunca alcanza a volverse depresivo, en gran parte gracias a la segunda sección melódica, que coincide con el estribillo, construida a partir de un notable escalamiento, desde el La mayor con el que cierra la primera sección, hacia un Si menor inicial («me dejarás dormir al amanecer») seguido de una nueva escalada, Sol mayorRe mayor («entre tus piernas»), que se repite enseguida una vez, con una leve modulación asertiva, de fuerte impacto emocional. El cierre («un hombre alado extraña la tierra/prefiere la noche») es una ruptura melódica y emocional completa, con una combinación Do mayor (novena) – Sol mayor (novena), que termina reposando, aunque de manera insuficiente, en el La mayor final.

El resultado es una melodía en tensión permanente, a punto de caer constantemente en la depresión y todo el tiempo rescatada de la misma, pero sin dar paso a una salida. El clima general así es extraña y contradictoriamente opresivo y calmo.

Las melódicas líneas de guitarra eléctrica son poderosamente evocativas y atmosféricas, estableciendo un maravilloso tono otoñal muy siniestro. Cerati canta una melodía suave y sutil mientras los arreglos de teclados y la guitarra de fondo (Cortesía de Carlos Alomar) realzan aún más la tristeza del tema.[7]

Aunque el sonido general de la canción se nota más independiente del sonido británico de los primeros álbumes de Soda Stereo, es imposible no asociar En la ciudad de la furia con el rock gótico[8] y en especial con The Cure, que el año anterior había ido por única vez a la Argentina[9] y se preparaba a lanzar su fabuloso álbum Disintegration (mayo 1989), punto sublime del sonido siniestro y deprimente que caracteriza a la banda inglesa.

Circunstancias relacionadas

  • El video se inicia y tiene varias imágenes de Buenos Aires. En general corresponden a la Diagonal Norte. En las imágenes iniciales pueden verse con claridad las dos cúpulas del Edificio Bencich Hnos, en la esquina de Diagonal Norte y la calle Florida, obra del arquitecto Eduardo Le Monnier y la enorme puerta del Banco de Boston. Comenzó a filmarse el 9 de mayo, con equipos de cine en la terraza del Sheraton Hotel de Buenos Aires. Costó de 15.000 dólares y dura 5 minutos y 40 segundos.[11]
  • Las escenas interiores del video (la cárcel) están filmadas en el local del Club Museum, ubicado en Perú 535 del barrio de San Telmo, un edificio diseñado a principios del siglo XX por el famoso ingeniero francés Gustave Eiffel, constructor de la torre que lleva su nombre. El edificio fue mandado a construir por la empresa El Forjador para instalar una fábrica de molinos de viento y herramientas rurales. Actualmente es un comercio gastronómico y bailable. En ese lugar, el 20 de septiembre de 2007, Soda Stereo realizó la conferencia de prensa anunciando su regreso para la gira Me Verás Volver.[12] [13]
  • El escritor argentino Pablo Zuppi publicó en 2007 una novela llamada precisamente “La ciudad de la furia”, inspirada en el tema de Soda Stereo. Se trata de un policial negro que transcurre en una Buenos Aires «con calles oscuras y seres alados que aman la noche y ven pasar el mundo desde las cúpulas de la Avenida de Mayo, en las estatuas del Cementerio de la Recoleta, en los adoquines mojados de un Palermo negro, en seres mitológicos, ángeles y demonios, plagados de misterios religiosos, mártires, víctimas y victimarios, muertes…».[1

Enlaces de interés:

éste,

y éste.

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