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Una foto, un segundo: vidas

Una mujer flaca entra en la oficina de Correos. Pantalones anchos azules, no se le ven los pies, pero se intuye que va en sandalias. Es morena, tiene una trenza que comienza en la mitad de la raya del pelo y le cae hacia la oreja izquierda; lugar en donde asoman algunas canas. Debe tener alrededor de cuarenta años.
No estamos solos. Se sienta a mi lado y comienza a abrir un paquetito de fotos. Las mira frenéticamente; son de platos de comida y de lugares de una casa: del salón, de la cocina, del dormitorio, del balcón. Desde ahí se observa el mar. Es una casa preciosa, detallada. La chica, de pronto, se para delante de una foto. La velocidad con que iba se redujo al máximo. Quedó congelada. Como si un rayo hubiera caído sobre su cabeza. Es un niño. Un niño muy guapo de unos cinco años. La mujer hizo un ruido y, por primera vez la miro sin temor. Está llorando. Nadie parece percatarse de eso. Un chico, de pie, oye música ajeno a todo y una señora mayor espera angustiada a que le toque su turno. La mujer, rápidamente, seca sus lágrimas con la mano. Se queda absorta mirando al frente, pero ese tipo de mirada en la que no se ve nada, en que estás flotando, con el cuerpo presente.
Instantáneamente veo que sale a la calle a fumar un cigarro y a dar vueltas. La sigo. A lo lejos, alejándose del mundo, atino a comprobar cómo tira el paquetito de fotos entero a la basura, todas menos una que se la aproxima al pecho y grita:

¿Por qué tú, mi amor? ¡Mierda de vida!

Y desaparece. Algunas vecinas se asomaron a las ventanas de sus casas al oír el grito. Mientras, impresionado, regreso a la oficina pero escribo otra carta sobre la marcha; Finalmente acepto; Daniela me voy a vivir a Escocia contigo.

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  1. R. Alzala
    octubre 25, 2009 en 1:47 pm

    Amazing.
    Por un momento me vi mirando de reojo las fotos de la mujer (a lo cotilla).
    “La mujer hizo” aquí me dejaste un tanto “colgando” ya que cambias el tiempo verbal que llevas para, acto seguido, retomarlo.
    Le daría más bola al final, un poco de esa sensibilidad que respira el texto o ,tal vez, un toque poético…
    Lo disfruté.
    Abrazo.

  2. Gaby
    octubre 26, 2009 en 6:39 pm

    Qué linda historia!!! Me gusta lo romántico que eres…

  3. Román Pérez González
    octubre 26, 2009 en 8:19 pm

    Muchas gracias R. Alzala y Gaby

    🙂

    R. tienes razón con algún que otro tiempo verbal o quizás ganaría escrita en pasado. Pero igual perdería esa inmediatez…

    habrá que mirarlo bieeeen 🙂

    lo dicho, gracias

    abrazos

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