Estas manos mías…

Abrí de repente mis manos,

y pregunté: “¿Dónde está la luz? ¿Dónde está mi sueño?”.

¿La luz?

La luz penetra las células de la piel,

y la piel toma entonces vida nueva

y aquellas células ya muertas quedan quietas,

pendientes de los labios luminosos de la gravedad.

“¿Y mi sueño?”. Tu sueño está delante de ti,

entre las líneas y los pliegues de tu mano.

“¿Y las Sombras? ¿Dónde están? ¿Dónde están las Sombras?”.

Las sombras timidecen de noche;

se acurrucan entre los dedos  cuando quieren dormir;

se abandonan a  su propia condena

y el calor rojo de la carne…

*

Llegó el silencio,

y seguí observando mis manos…

Y nadie dijo nada.

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  1. octubre 26, 2009 en 1:15 pm

    …estás manos mías, cuánto saben, cuánta razón tienen…pero sólo hablan tras el silencio. Son tímidas por naturaleza, y, a veces, hay jugar al tira y afloja, a las cogidas, al escondite para que suelten, si toca, alguna que otra verdad…

    p.d; creo que aún le queda al texto… ¿otro poema largo, Beni?

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