Presentación el Ojo Narrativo Ecos [2]

No lo tienes muy claro, estás jodido, sólo la habitual malea (intentas auto-tranquilizarte), recapitulas, la debacle humana, deberían esterilizarte, impedir que un ser como tú se reproduzca. La eugenesia hace años que se erradicó o eso dicen… Deberían declararte mentalmente subnormal, inmoral, incapaz, demente, imbécil. Y sin embargo aquí estoy, que se jodan los eugenistas.

No lo tienes muy claro, tras la química decides asistir a la presentación de un proyecto, a priori, interesante. Consiste en la fusión entre fotografía (Rafael Hierro) y literatura (26 escritor@s).

Desconoces la organización del libro a presentar, así que intuyes una vía, una razón más para intentar escapar del embotellamiento, del atasco de autopista. Además conoces a uno de los autores y el resto te suenan. Preparas cámara, libreta de notas, un libro para el trayecto, algo de música y la calle. La cita es a las 20:00 horas en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés (antiguo Galerías Preciados). El digital marca las 19:19 y bajas a la parada. Es la noche de un 15 de diciembre. Tras apenas esperar 4 minutos la línea 12 aparece en escena. Todas las líneas son la misma puesto que te dejan de paso.

En el trayecto lees y escuchas música, Bocanada, rock urbano, no está mal. Tras la sucesión de paradas tu destino. Transitas Mesa y López y en tu cabeza picotean los versos de aquel poema tuyo cuando observas, de cerca, a una señora y lees el cartel y algo en ti se quiebra. Te pierdes en esa cara, te encuentras en esos ojos donde se refleja toda la tristeza del mundo. La letra del cartel luce preciosa en ese fondo de cartón, en ese texto, esa llamada de auxilio. Piensas, pero tu cabeza parece estar agujereada y entre surcos escapa el pensamiento. Mejor así, necesitabas parar la hemorragia de pensamiento, aplacar esos monstruos perfectos que habitan tu cabeza. Cruzas la calle como intentando evadirte. En la puerta de El Corte Inglés una chica canta, promociona su trabajo recogido en CD. No sabes si lo hace bien (en tus oídos continúa sonando Bocanada) pero tampoco importa, la admiras. Detienes los pasos por acción y efecto del rojo semáforo y rojo Sr del semáforo. A la derecha queda una unidad móvil de hemodonación. Hoy te llegó una carta: que es importante donar, que puedes ser solidario… Por un instante piensas en meterte en la unidad-vampiro. Te fijas en la chica buscadora de voluntarios, ella clava sus ojos en ti. Quedas prendado, el verde, dentro alguien con los pies en alto dona líquido rojo, andas, te despides en silencio de la recolectora de sangre, el A+ de tus venas y tus andares sobre el paso de cebra, el Sr de los globos y sus formas imposibles, las ramblas y el otro paso de peatón y quedan 22 segundos para volver a su color original y el Corte Inglés (antiguo Galerías Preciados).

Das una vuelta por la planta baja, miras los libros buscando una pista de lo que encontraras en la planta… Creo que la 7, donde la presentación. Nada, ni un ejemplar. Montas en la escalera mecánica y asciende, plantas vacías (salvo la primera-baja). Al llegar al último piso el mobiliario presenta un aspecto de lugar destinado a oficinas. Estuviste con anterioridad, así que te introduces en el pasillo como ratón de laboratorio y vas directo a la sala de presentación. Una vez situado en la entrada ojeas el puesto donde suelen colocar el libro a presentar. Miras, no ves más que folletos. Dentro de la sala te conviertes en el primer asistente, en lo que a público se refiere. Ves a Jorge de Anroart.

Trasteando también se encuentra la chica que se encarga del sonido y demases (como la instalación de software en el Pc que ayudará en la presentación). En la sala también se encuentra (si mal no recuerdas) Rafael Hierro y uno de los autores, no sé su nombre. Coincidimos en el recital de poesía urbana y en el III Memorial Dolores Campos Herrero. Es bajito, barba canosa y anteojos. Aprovechas para tomar unas fotos y acomodarte, cerca de la puerta parece buen lugar. Al poco entran caras nuevas además de un Sr de mantenimiento.

Son casi las 20:00, llevas en la sala unos 10 minutos y apenas llega gente. La segunda oleada de público decide situarse delante de ti (y mira que había donde elegir). Hablan entre ellos, llegan más, todos se conocen. Una señora te dedica un gesto a modo de saludo cuando se sienta y decide entregarte, con amabilidad, su espalda. Por un instante sientes formar parte de las conversaciones ajenas y París y los franceses no son como nos han hecho creer y el metro y una boda en un pueblito en las afueras de Roma… Cuentas unas 25 personas, momento en el que entra una de las pocas autoras que reconoces: Berbel. También participó en el recital de poesía urbana. En torno a las 20:10, por fin da comienzo el acto. Tres personas en la mesa de presentación. De izquierda a derecha: Rafael Hierro, representante del gobierno de canarias y Jorge Liria el editor.

Si mal no recuerdas Jorge toma la palabra. Se disculpa porque el libro sufrió un retraso, llegará mañana. La representante del gobierno es la siguiente en tomar la palabra. Cien ejemplares para bibliotecas y poco más recuerdas de su intervención. Rafael Hierro es el último en hablar. Comenta sobre la idea original del proyecto, cómo surgió, la continuación del mismo en esta segunda entrega. Nombra a Dolores Campos Herrero como la persona con la que inició Ecos 1 y esta segunda entrega es un homenaje a Lola. Acto seguido (o anterior no recuerdas) pasa a leer el nombre de los 26 autores que participan con sus textos. No comprendes exactamente el funcionamiento del proyecto, Rafael da a entender que los autores eligen una foto suya y a partir de ahí escriben. Te asalta la duda de si una foto por autor o si se repiten fotos, más bien si sobre una misma foto pueden escribirse varios textos.

Sin duda lo mejor estaba por llegar. A todo esto el prólogo está escrito por Francisca Noguerol experta en microficción y no sabes qué más de la universidad de Salamanca.

Rafael ojea unos folios con las palabras que había preparado para el acto. No las lee, arremete contra la editorial y comenta el sinsentido de realizar la presentación de un libro sin libro. A partir de aquí comienza lo interesante. Jorge explica la razón del contratiempo. Los libros están en Valencia que llegan mañana, un fallo y que prefiere, como buen profesional, arriesgarse a un posible retraso que a sacar a la luz un trabajo con fallas. Primer caso que se da en la editorial, estas cosas suceden tarde o temprano. Por parte del público también comienza el recrimino, turno para preguntas y más caña al editor. Tratas de comprender las dos posturas, sonríes (ya era hora).

Se da por finalizado el acto (unos 15 minutos), aplausos y te largas con curiosidad por conocer el proyecto, con ganas de visionar y leer el libro. Decides hacer el camino de vuelta andando. Cambias la música a un registro más suave y te entregas a la nocturnidad. La noche es amable en lo que a temperatura se refiere. Andas, observas y te planteas hacerte donarte de semen. Son las cosas que se te ocurren porque sí… O no tan porque sí. Lo de donar los órganos lo tienes más claro.

Sin apenas percato desembocas en el paseo de las Canteras. La gente pasea, tú pateas intentando huir otra vez de esos fantasmas de la memoria. Llegas a uno de tus refugios, entras, pronuncias tan mal el nombre de Budweiser que ni la camarera te comprende (es un bar extranjero). Bebes, la miras, escribes estas líneas, la calma.

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  1. JAVIERHF
    diciembre 17, 2009 en 10:55 pm

    “aplacar esos monstruos perfectos que habitan tu cabeza”

    Grande.

    Conocía ya lo acontecido en líneas generales ese día. Pero la crónica me gusta.

    R. Alzala, cronista oficial de Nueve Puertas. 😉

  2. diciembre 18, 2009 en 11:32 am

    Querido R. Alzala:
    Cada día cuando me levanto lo primero que hago es mirar el cielo; agradezco la multiplicidad de colores que me brinda. Hoy además, me encuentro con este relato “periodístico” de esa jornada que viviste el día 15, plasmado de sentimientos que tus monstruos manejan. No quieres conocerlos a ellos, ni brindarles protagonismo, pero ahí están; el asunto es bastante serio. Ves sus ojos, a ellos si te atreves a mirarlos directamente, sus ojos malditos a los que rindes homenaje y aplaudes con fotos para inmortalizarlos, para dejar escrito todo lo que acontece a tu alrededor en un día cualquiera, un día en el que se presenta un libro (por azar del destino o ¿causalidad?, sin libro…), un día en el que otro como tú, regala sus instantáneas; en el que muchos como tú, vagan por la ciudad salpicada de luces con paso triste; y que como tú, esperan el milagro de la donación de sí mismos (¿eugenesia?, ¿mundo perfecto?… ) mientras la intensidad de los acontecimientos aumenta conforme llega el momento de enfrentarse a tus propios pasos, los del pasado, los del futuro (si los hay… ) y los del lacerante presente.
    Muy buen relato, muy buena idea, muy bien contado.
    Bss

  1. diciembre 25, 2009 en 4:57 pm

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