Titaguas

Eugeni Quiescent nació sin la facultad de hablar. Sus esfuerzos para poder comunicarse por medio de la palabra hablada fueron baldíos. Un día, por puro empeño, consiguió algo insólito: sus pensamientos eran reproducidos en forma de ondas radiofónicas por toda la ciudad. Los transistores de la capital captaban, a todas horas, su pensamiento. A los pocos días, todo la ciudad estaba en su contra, ya que no podía controlar lo que pensaba.

Esa fue la causa que lo trajo al pueblo.

  1. R. Alzala
    abril 4, 2010 en 1:54 pm

    Triniiii la pelota está en tu campo… Algún punto cerca del Calvario 😉

  2. Trini
    abril 5, 2010 en 10:26 am

    Veo que tienes buenas reservas!!
    Dame un par de días y me pongo en guardia.
    Un beso

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