Cara y Cruz

Julio 5, 2008

cristoenlacruz

[...]
dime Jesucristo señor de la piedad
cuando vendrás a relevar mi fracaso.

R. Alzala


Sales dulces.

Julio 4, 2008

Cuando llegue el invierno,

y, la lluvia, se deslice serena

por cumbres y medianías,

me pondré al final de los barrancos

para recoger en mi abrazo

las sales dulces de mi isla.


Espejismo (Viaje en guagua IV)

Julio 3, 2008

-Llevo días viendo a tu amiga en la guagua.

-¿Qué amiga?

-La fea esa, que dices que se lleva a todos los tios y no sabes porqué.
-¿Ah si? ¿A que es fea, tio?

-Si. Ella no me conoce pero yo sí por las fotos que me has enseñado.

Lo que ni tú ni yo sabíamos era que esa chica no era quién yo creía que era. Tú te la imaginaste como es. La imagen mental de ella se dibujó en el aire y así la viste intangible mirándote a la cara con sus arrogantes gafas de pasta y su sonrisa metálica, ortondoncia sobre marfil.

Yo por el contrario atisbé en su ropa y quizás en el intenso verde de sus ojos (tras unas gafas de pasta) a la chica de la foto que liga más que ninguna otra. Y la visión sesgada, del primer resplandor ya me indicó que ella era ella. No le permití la imparcialidad del primer momento. La hoja en blanco que somos en el primer instante con ella no existió por el simple hecho de sus ojos y sus gafas. Sus labios, su figura y su ombligo deambularon como ráfagas de mar en mi cerebro. Es ella. Y la observé.

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Marina

Julio 1, 2008

Amor -dijo por primera vez buscando su mirada- desearía ser tan extenso como el mar para rodear y sumergir tu cuerpo en un eterno abrazo oceánico.
Ella miró hacia la arena y sus mofletes hicieron acopio del atardecer.

oceanico


“El arcángel y el dragón”

Julio 1, 2008

Sobre una lágrima,

a través de la extrema piel del agua,

incidía la luz de tus ojos en mi pecho.

Bajo tierra, a tan sólo un centímetro escaso,

entre carne y hueso, mi corazón latía angustiado,

esforzaba voluntarioso el mecanismo musical

de las cavidades rojas de la noria; las llenaba,

las vaciaba sobre la hierba y, así, continuamente,

repetía la reverencia humilde con sus gestos.

“Mi vuelo sale a las siete”, te dije. “La hora mágica,

cuando más vulnerables son los dragones

que fornican en tu alma”.

“Vete”, fue la respuesta.

“Quédate”,fue apenas un susurro cortejado en nuestras lenguas…

Con el tiempo, acostumbré mis alas de arcángel

a los vuelos acrobáticos de tu delicada fuerza.

Naturalmente, nunca fui San Jordi,

y en los cuentos de hadas las princesas y las ranas

mudaban siempre de charca.

“Vete”, refunfuñaron los enanos.

“Quédate”, exclamó en un acorde

el bigote del Capitán Garfio.

Cuando tuvimos viento a favor,

supe por un hechicero de sombrero azul

y puntiagudo que los dragones eran criaturas inmortales,

que su latido perdura en el tiempo,

y que si te consumes en sus besos

siempre amaneces a su lado,

cobijado entre sus labios y sus senos,

con la promesa eterna de la profunda abundancia de la tierra.


Recojámonos de las cosas

Junio 29, 2008

Amor, recojámonos de las cosas;

volvamos, desnudos los dos,

a la inocencia de los árboles,

al remanso aquel de tus veintidós

y mis diecisiete

con nuestros veintisiete años de amor.

Amor, volvamos a los pétalos abiertos

en lo alto del rosal, qué es tan largo ya el camino

y tan corto ya el tiempo que espera

que yo me muero en los tiempos sin rosas.

Amor, recógeme en el agua

de tus ojos, que tengo mucho frío

en las cosas sin rosas.

 Olvidémonos, amor, de los huesos,

que para andar yo sólo quiero

beber tu agua de rosas.


“Poema sín título”, marzo 2007 (en proceso de contención)

Junio 28, 2008

Si la memoria no me falla, y ya se sabe que es caprichosa, este fue el primer poema que escribí, recién fundada la idea de Nueve Puertas. Si la memoria no me falla, estos versos saltaron a las  tantas de la madrugada en el Charleston, en la calle Bueno Aires, la primera vez que Maese Alzala y un servidor quedaban solos, punta de lanza, en el mencionado bar…Y no sería la única vez ;)

Lo que me recuerda que un poema no tiene porqué ser una declaración de amor, ni una declaración de intenciones románticas ni animales: un poema es simplemente eso, unos cuantos versos paridos de la cópula entre un alma sensible y algún espíritu santa disfrazado de paloma, de piel ajena, de vagabunda, rama de árbol seca, botella vacía, transeúntes alocados o bastardos y quién sabe qué más disfraces (almas sensibles y de altos vuelos incluidas).

Ahora, ligeramente contenido…

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La oportunidad

Junio 27, 2008

 

                                                                                                                    A Aníbal

Un resplandor. Una luz que estalla chisporroteando a lo lejos (o cerca, tan tan cerca que puede estar encima tuyo) y no la ves. Quizás en un instante de lucidez la atisbaste, pero no la supiste ver. Si al menos hubieras tenido la cabeza encima de los hombros…pero ni eso. Los pájaros, en desbandada imperial, se la llevaron. Se la fumaron. Es una lástima saber que tus ojos no se cruzarán jamás con esa esquina a esa hora en que los perros aúllan sus libertades y sus magulladuras. Es una pena porque lo tuviste al alcance de tu mano, en una milésima de segundo. Como en el cuadro de Miguel Ángel, un leve roce que cambia la historia. Tu historia.  Incorporarte al barco. A mi barco. Subirte a un sueño que avanza como un caballo ágil y hermoso, de piel marrón, tersa, con una mancha blanca entre los ojos, galopando por una playa vacía en una mañana cualquiera, con el sol, a lo lejos, al final del mundo. Al principio te costaría, no es fácil adaptarte a un nuevo microcosmos, pero yo confiaba en ti. Hubiera confiado en ti. Pero no lo viste. O no lo quisiste ver. Y es una pena. Porque vales, porque tienes un estilo y sabes depurarlo, contenerte, asomarte a una ventana y ver nubes verdes danzando en parques donde los niños juegan a darle de comer millo a las palomas amarillas. Y jugar con el tiempo y disfrazarte y hacer reír.

Hubo un resplandor, miraste al libro y seguiste leyendo. Esperando tu oportunidad